Me resulta un cuanto difícil ver tu estrella brillar de nuevo sobré mi cielo.
Te confieso que las había pintado todas de negro y que por si las dudas, y para no confundir cualquier destello con tu presencia, borré la luna y de a sollozos extinguí el sol y los cometas, no fuera a ser que uno de ellos volara muy cerca y despertara en mi ser la alegría de tenerte y luego para qué quieres...
Creo que también debería contarte que cambié la forma en que gira mi órbita, para que fueran más cortos mis días y más largas mis noches, para que el tiempo de esperarte fuera poco y el tiempo de soñarte casi infinito...
Por si un día regresabas y como podrás darte cuenta, también me mudé de galaxia, por eso entenderás mi sorpresa al verte orbitar por aquí, aunque más sorprendente es el hecho de lo poco que brillas estos días ¡No! ¡Ni me cuentes! Si quieres róbate este nuevo sol que de a poco he creado con los pedazos que me dejaste, pero por favor, no me hables de ti. Si quieres llévate también estos pequeños planetas, o destrúyelos o desvíalos o lo que quieras, pero no me hables tampoco del pasado. Si quieres estréllate en mis entrañas y conviérteme en polvo, conviérteme en no más que un par de átomos, arráncame la vida de a poco pero no me hagas querer lustrarte y sacarte brillo, porque entonces yo misma me volaré en pedazos al verte partir otra vez.
Ni pienses que a estas alturas quisiera volver a pasear en tu cola, a decir verdad me quedé un poco ciega por el tiempo que estuve montada mirando tu coma y creo que es mejor que me quede girando al revés aquí en donde estoy.
Pues ni me interesa si te has creído o no todo lo anterior, ni siquiera me importa si yo me lo creo, alamejor de tanto girar en sentido contrario ando desvariando un poco, alamejor ni siquiera eres tú el que está aquí flotando, alamejor yo no existo y tu tampoco...
¡Qué no me cuentes del pasado, ni del presente ni de ningún tiempo! No me sirve para nada tampoco que me digas que en las galaxias más lejanas aún no nos hemos conocido, pero si me interesa que en las más cercanas ya no existimos.
Pues mira que yo no te invité y si es que te has ofendido mejor sigue tu camino, igual y nos vemos dentro de otros cientos de años, no te prometo nada, pero tal vez para ese entonces haya cambiado de sentido mi órbita nuevamente y deje de verte al revés, aunque para serte franca ya me está gustando la sensación pulsátil en la cabeza.
¡Oh! ¡Que no me acuerdo de nada! Ni aunque me mires así tan de cerca, te digo que cuando me deshice de la luna las mareas lavaron mi memoria y pues da gracias que recuerdo tu cara. Y ya que estamos en eso ¿Qué es lo que quieres? ¿A qué veniste por acá? Si es que veniste por mí te prometo que hace mucho que te dejé de esperar, y como probablemente no insistirás a menos que yo te roce con mi atmósfera, no tiene ningún sentido que te quedes aquí. Mejor pretende que ni pasaste, que ni me viste, que ni existí. Ponte a girar al revés un tiempo, y esconde tantito tu luna, te prometo que después de eso se te va a olvidar todo eso que dices que recuerdas...
Si, que te vaya bien.
Que aquí, en mi galaxia me voy a quedar repitiendome todo lo que te dije, para creerme por un rato, que no vivo de los recuerdos, y que mis recuerdos no viven de ti.