sábado, 2 de julio de 2011

I don´t care -Apocalyptica ft. Adam Gontier

Mucha gente no lo entiende. Nadie a decir verdad. Se preguntan por qué optaría por la muerte de entre tantas opciones. He ahí el detalle. Yo no tenía tantas opciones, solo la tenía a ella. Algo estaba severamente mal en mí y ella jamás dejaría de recordármelo. Ahora que no la tengo me parece sumamente extraño, después de todo siempre estuvo conmigo, no era un delirio de mi mente, yo no estoy ni estuve enferma, simplemente ella era parte de mí. En el espejo yo no veía mi reflejo, la veía a ella y yo no hablaba sola, hablaba con ella. La llamaba por mi nombre, porque no respondía a ningún otro y la dejaba poseer mi mente por completo. Al principio su presencia fue sutil, apenas perceptible. Las personas a mi alrededor la llamaban “mi amiga imaginaría”. Pero estaban equivocados, no era imaginaría y por supuesto que no era mi amiga. Con el tiempo su presencia se hizo corpórea, al menos para mí y me resultaba prácticamente imposible ignorarla, así que como ya les dije, me entregué a ella completamente. A veces le entraban ganas de andar por el mundo, me refiero a que ella era poco más que humo, no podía sentir. Vivía a través de mí, pero en ocasiones sus deseos de realmente vivir eran muy fuertes. Ahí es donde comenzamos a tener problemas, yo no la quería viviendo mi vida y menos de la manera en la que planeaba hacerlo. Todos ustedes lo experimentarán algún día, ese sentimiento de evaporarse de esta tierra, así me sentía yo cada vez que a ella le daban ganas de querer sacarme el alma de cuerpo y yo me aferraba a él, era mío y no sería de nadie más, ni siquiera de ella. Creí que al final se resignaría a vivir de mis experiencias y a sentir lo que se siente en sueños, pero no fue así. Yo era una persona apacible, no tenía mayor preocupación en la vida que extirpar algún pelo no deseado de mi cuerpo. Nada me era interesante, ni sentía pasión por nada y eso la hacía hervir de cólera, porque claro ella era terriblemente opuesta a mí. Ella era osada, astuta y ambiciosa, egoísta y mala. A veces intentó seducirme introduciendo sus fantasías en mi mente, pero nada de aquello me parecía atractivo. Hasta que él apareció en nuestras fantasías. Las personas del sexo opuesto jamás habían sido de mi interés y entonces él decidió aparecerse por ahí y al instante me pareció irresistiblemente atractivo con su cabello negro y su perforación en la ceja, y esa chamarra negra de cuero, las botas de motociclista y claro, la Harley ¿Por qué tenía que gustarme aquél tipo que era tan diferente a mí y tan como ella? Pues precisamente por eso ella decidió desearlo también. Fue ahí que perdí el control, poco a poco la dejé ensuciarme con su personalidad, fue muy astuta. Yo esperaba que quisiera arrebatarme la vida tan desesperadamente como pudiera, pero no. Fue meticulosa, se fue introduciendo en mí tan despacio que no noté como se me iba el alma por entre los dedos, literalmente. Cuando mueres las manos son lo último con lo que tu alma tiene contacto, pero eso también lo sabrán después. Se comportó de una manera tan diferente a ella y yo me lo tragué todo ¡Vaya que sabía manipular la maldita! Poco a poco se fue deshaciendo de mí. Un día, ella me dejó ver mi reflejo en el espejo, hacía tantos años que no lo hacía y me enamoré de mi misma. Yo también tenía un perforación, pero en la nariz. Y mis ojos verdes estaban enmarcados bajo una gruesa línea de delineador, se veían felinos y fieros. No quedaba nada de mí en ellos. Y mi cuerpo, bueno no era un mal cuerpo cuando era mío, pero al compartirlo con ella era mucho mejor. Tan abstraída estaba que no me di cuenta de que ya no era yo, ella había tomado todo el control sobre mí. Comencé, ella comenzó, a pasearse sobre la Harley apretando fuertemente la cintura de él, comenzó a jueguetear con su cabello negro y a insinuarle las figuras de mi cuerpo, hasta que por fin él cedió y la llevó justo a donde ella quería, si saben a lo que me refiero. Y ahí, en el frenesí del momento la consistencia vaporosa de su naturaleza la hizo inestable y perdió el equilibrio que ejercía entre mantenerme a raya y recorrer con sus manos el cuerpo de él. Me di cuenta de todo al ver mi cuerpo desnudo siendo embestido por él y no es que no me gustara la idea, pero esa silueta tendida en la cama no era yo y como ella alguna vez,, no sentí nada. Obviamente me enfadé sobremanera y me sentí estúpida al no darme cuenta de su perverso plan, entonces ella comenzó a empujar con mayor fuerza mi alma, y de nuevo me sentí evaporar de la tierra y entendí que solo abría una forma. Ya no me importaba estar viva o no estarlo, dejé de pelear, espere a que todo terminara con él y ya en casa, mientras ella dormía convencida de haberme vencido utilicé mi último arrebato de ira disfrazado de fuerza y tome el control de mi cuerpo. La llevé a la cocina, la hice tomar un cuchillo y le corté la garganta. Por supuesto que mi alma acarició mis dedos por última vez, pero como ya les dije ese cuerpo era mío y de nadie más, ni siquiera de ella. Ahora no soy más que aire, polvo en el viento casi nada, pero no me importa, tampoco sé que fue de ella. Seguramente se escabulló en alguna otra cuna y vivirá a través de otra, seguramente que sí. 

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